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Fiestas de final de año y embarazo

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Fiestas de final de año y embarazo

Los últimos días del año están a la vuelta de la esquina, y con ellos, las tradicionales comidas en familia para celebrar la Navidad y el Año Nuevo. Pero, ¿cómo disfrutar de las fiestas de final de año sin poner en riesgo el embarazo?

¡No hay que preocuparse! El embarazo y los placeres del paladar son perfectamente compatibles. Estos son nuestros consejos:

¿Una copa de champán? No, gracias. 

Las fiestas no significan pasarse por alto la regla del «Durante el embarazo, cero alcohol». El alcohol pasa a la sangre del feto y representa una amenaza para su organismo. ¿Cuál es el riesgo? El síndrome de alcoholismo fetal, que puede afectar a su desarrollo cognitivo y neurológico.

Pero hay muchas otras opciones: las bebidas sin alcohol que imitan a los vinos espumosos o también la Ginger Beer, una bebida con gas hecha de jengibre, sin alcohol y que, además, ayuda a reducir las náuseas. Asimismo, las licuadoras serán el mejor aliado para elaborar combinaciones de zumo de frutas recién exprimidas y poder brindar con los invitados.

¿Un pedacito de fuagrás? Sí, pero con una condición.

Solo si está cocido —y no semicocido— y si viene en tarro o en lata, porque esto significa que ha sido sometido a temperaturas superiores a los 100 ºC, lo que reduce el riesgo de contaminación por Listeria —bacteria presente en los embutidos y quesos que representa un peligro para el embarazo—. Se evitará, por tanto, el fuagrás casero. Además, hay que tener en cuenta que es un alimento muy calórico, por lo que se recomienda limitar su consumo.

¿Marisco? Sí, pero también con una condición y extremando las precauciones.

 Los alimentos cocidos no representan ningún riesgo, siempre y cuando se haya respetado la cadena de frío: ¡los langostinos, las cigalas, los bogavantes y las langostas están permitidos! A diferencia del fuagrás, son entrantes poco calóricos —si no se abusa de la mantequilla o de las salsas— que también aportan muchos nutrientes y minerales. Pero adiós a la mayonesa casera, que habrá que sustituir por una mayonesa comprada para evitar la presencia de huevo crudo. Adiós también a las ostras crudas, a los erizos de mar y al pescado crudo —sushi y tartares, aunque también al pescado crudo ahumado—. A veces se puede encontrar salmón ahumado pasteurizado, cuyo consumo está permitido durante el embarazo, si se ha respetado en todo momento la cadena de frío.

¿Capón relleno o cazuelita de vieiras? ¡Sí a los dos!

Para el plato principal, todo está permitido.

Las embarazadas podrán degustar la carne de las tradicionales aves de corral rellenas, protagonistas de las fiestas de final de año —con la condición de que esté perfectamente cocida—. Habrá que elegir bien la pieza: los filetes son magros y el relleno suele ser más graso.

El pescado es también una muy buena opción. Los pescados grasos son ricos en ácidos grasos, que contribuyen al desarrollo del sistema neurológico del bebé —aunque su consumo debe limitarse a dos porciones por semana—.

¿Queso? Sí, pero con una condición.

No hay que bajar la guardia. Debe ser queso elaborado con leche pasteurizada o queso de pasta dura —sin la corteza—. ¿Un delicioso brie trufado? No. No se recomienda consumir queso de corteza florecida.  ¡Mejor un pecorino trufado! Y para cuidar la línea, mejor no abusar del pan y acompañar el queso con un poco de verdura —lechuga o endibias, por ejemplo—. 

¿Postre? ¡Por supuesto!

¡El tronco helado no puede faltar y está totalmente permitido! Como ya se ha dicho, habrá que respetar en todo momento la cadena de frío.

No obstante, cuidado con los troncos de pastelería —que pueden llevar mantequilla o bavaroise— y demás postres con mousse, que pueden contener huevo crudo y representar, por tanto, un riesgo de salmonelosis.

¿Por qué no optar por un postre menos visto y más fresco? Las frutas exóticas en macedonia, caramelizadas o a la plancha, acompañadas de un granizado, pueden ser una buena alternativa. 

¿Y para facilitar la digestión?

Qué mejor que una infusión de hierbas y plantas ecológicas tras una comida copiosa —hinojo, preparaciones digestivas, etc.—. Se desaconseja tomar agua con gas, que intensifica el reflujo gastroesofágico.

Se recomienda llevar ropa cómoda y que no esconda la bonita silueta redondeada.

Dar un paseo después de comer facilitará igualmente la digestión.

¿Qué hacer en caso de diabetes gestacional?

La diabetes gestacional no debería impedir disfrutar de las comidas de final de año. Si bien, habrá que asegurarse de que las porciones respeten las recomendaciones del doctor, del endocrinólogo, de la matrona o del dietista.

Atención a los azúcares ocultos: los refrescos, los zumos de fruta, las galletitas saladas elevan los niveles de azúcar en sangre.

Habrá que controlar en todo momento el nivel de glucosa —o dextrosa— y ponerse en contacto con un profesional siempre que se considere necesario.

¿Y si se está dando el pecho?

Las condiciones anteriores dejarán de surtir efecto cuando haya nacido el bebé. Excepto las relativas al consumo de alcohol. Es importante beber mucho líquido cuando se está dando el pecho —1,5 l/día aproximadamente—. Asimismo, existen algunos trucos que contribuyen a lactancia: tomar cerveza sin alcohol o infusiones de hinojo, de eneldo o especiales para este periodo.

Dar el pecho ofrece al bebé todo un abanico de sabores derivados de una alimentación variada y equilibrada.

Las entrevistas prenatales y las sesiones de preparación al parto con la matrona serán la oportunidad perfecta para resolver cualquier duda que pudiera surgir.

¡Feliz Navidad y próspero año nuevo!
 

Delphine DERNE e Irène GABRIELLI (matronas – MÓNACO)