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Trastornos por déficit de atención e hiperactividad

Fichas sobre patologías

Trastornos por déficit de atención e hiperactividad

Definición

 Los trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), comúnmente conocidos como «dificultades de aprendizaje», son la consecuencia de trastornos cognitivos específicos del neurodesarrollo.

 Algunos de estos trastornos afectan al aprendizaje temprano: lenguaje, gesticulación, etc.

Otros afectan más específicamente al aprendizaje escolar: lenguaje escrito, cálculo.

TDAH es una denominación funcional que caracteriza la naturaleza específica de estos trastornos, que no se explican a través de una discapacidad intelectual global.

Estos trastornos atienden a una clasificación internacional en el Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM-5) y a las siguientes denominaciones:

  • Trastornos por déficit de atención e hiperactividad:
    • Trastorno de la lecturamás conocido como «dislexia »—.
    • Trastorno de la expresión escrita —o, comúnmente, «disortografía»).
    • Trastorno del cálculo —también conocido como «discalculia»).
  • Trastorno del lenguaje —o «disfasia»—.
  • Trastorno de desarrollo de la coordinación —también «dispraxia»—, que incluye algunas formas de «disgrafía».
  •  Déficit de atención con o sin hiperactividad (más conocido como «TDAH»).
  • El DSM-5 define los trastornos por déficit de atención e hiperactividad de la siguiente manera:

Se caracterizan mediante instrumentos de evaluación estandarizados que pueden revelar puntuaciones deficientes respecto de la norma para una edad determinada.

Son específicos y no pueden atribuirse totalmente a otra patología sensorial —sordera, ceguera—; neurológica —lesiones cerebrales innatas o adquiridas—; intelectual o psiquiátrica —trastornos del desarrollo de la personalidad, problemas emocionales y/o comportamentales—, ni tampoco a la falta de estimulación sociocultural.

Son duraderos y persisten al menos durante 6 meses, a pesar de la atención individualizada y la adaptación pedagógica dirigida.

Persistirán durante toda la vida.

Pueden aparecer ya en las etapas tempranas del desarrollo y también manifestarse más adelante —cuando el niño o la niña ya no puede implementar estrategias para compensar estos trastornos—.

  •  Interfieren de manera significativa en el rendimiento escolar, la carrera profesional o las actividades del día a día.
  • Los criterios de diagnóstico de los trastornos que prevé el DSM-5 no prejuzgan su evolución a lo largo del tiempo —ya que varían de un niño o niña a otro/a, ya sea en términos de estabilidad, agravamiento o mejora—.

Epidemiología

Las estimaciones globales de estudios internacionales muestran trastornos frecuentes del orden del 8 % en niños y niñas, por grupo de edad y respecto de todos los trastornos. Es frecuente la combinación de varios trastornos, lo que retrasa el diagnóstico, complica la asistencia terapéutica y altera el pronóstico.

Impacto de los trastornos

Las consecuencias varían mucho dependiendo de:

  •  La intensidad de los trastornos.
  •  Su naturaleza.
  •  La posible presencia de comorbilidades.
  •  El desarrollo espontáneo en el niño o la niña de estrategias cognitivas de compensación o de evasión.
  •  La evolución con apoyo pedagógico.
  •  El diagnóstico temprano y las intervenciones terapéuticas implementadas.
  •  El seguimiento de la atención dispensada.
  •  El entorno y la calidad del apoyo familiar.

Mientras los procesos cognitivos que intervienen en el desarrollo del aprendizaje no estén automatizados, se generará una sobrecarga de atención y el alumno no podrá dominar el aspecto «multitarea» que requiere cualquier aprendizaje.

  • Estos trastornos pueden ocasionar ralentizaciones, fatiga, e incluso a veces problemas de organización o trastornos del comportamiento. Pueden necesitar ajustes y/o adaptaciones, y también compensación en algunos casos.

Sin el diagnóstico y el seguimiento adecuados, los riesgos son notables:

  •  Abandono temporal de la escuela, o incluso fracaso escolar en términos absolutos, que requieren medidas educativas especiales:

 En el Principado, estos protocolos vienen establecidos por el servicio de Medicina Escolar (Inspección Médica Escolar/Dirección de Acción Sanitaria), en colaboración con la Dirección de Educación Nacional, Juventud y Deportes.

Se trata, más precisamente, de:

  • El Plan de Acogida Individualizado (PAI) y, en Francia, del Plan de Acompañamiento Personalizado (PAP).
  • Se implementarán otras medidas de asistencia y acompañamiento pedagógico cuando la evaluación de la Comisión Médico-Pedagógica determine que los trastornos revisten gravedad.

Las medidas para compensar estos trastornos van desde la asignación de un asistente escolar —AVS, por sus siglas en francés—, hasta la orientación adaptada en el aula con profesores especializados.

  • En lo que se refiere a las pruebas de primaria, bachillerato, formación profesional o capacitación, la Circunscripción Académica de Niza puede aplicar un protocolo de adaptación de estas pruebas, previa solicitud y con el dictamen favorable del servicio de Medicina Escolar.
  •  Aparición de trastornos emocionales secundarios: baja autoestima, ansiedad, depresión, pérdida del interés o repulsión por la escuela, oposición o agresividad reactiva.
  •  Dificultades de inserción profesional y social. Cuando los trastornos requieran la intervención de varios profesionales, las familias tendrán que hacer frente a múltiples protocolos de atención, así como a la coordinación de estos.

Programa de atención médica

  1. Los retos del programa de atención

Son muchos:

 Para los pacientes:

  •  Obtención de un diagnóstico preciso de los trastornos y acceso a un seguimiento personalizado y adaptado.
  •  Acceso al aprendizaje y a la capacitación.
  •  Supresión o limitación de la presencia de situaciones de discapacidad, inserción escolar y profesional, participación social.
  •  Mantenimiento de la autoestima, refuerzo de las habilidades psicosociales.

 Para sus familias:

  •  Consideración de sus preguntas y expectativas —y, más precisamente, de su solicitud de atención coordinada—, participación en la ejecución del proyecto de apoyo.
  •  Mejora de su sensibilización y de la de sus hijos e hijas con miras a una mayor implicación en el cuidado de estos.

 Para profesionales:

  •  Mejora de las prácticas, apoyo en sus decisiones respecto de la evaluación inicial y orientación en la atención inicial.
  •  Aclaración del papel de cada uno de los actores interventores, en particular en la etapa intermedia —tras la toma de contacto inicial y antes de determinar los centros de referencia—.
  •  Mejor conocimiento y comprensión del papel de otros actores interventores.

 

  2- Atención:

En el Principado, el tratamiento de los trastornos por déficit de atención e hiperactividad se basa en:

  • La identificación temprana. Los profesores son los primeros que ayudan a identificar las dificultades a las que se enfrentan los alumnos. Además, el servicio de Medicina Escolar realiza sistemáticamente pruebas de detección adaptadas a los alumnos de preescolar —y en adelante, previa solicitud—.

Así, se deriva tempranamente a los alumnos a los profesionales sanitarios con el fin de realizar evaluaciones complementarias en función de la situación educativa y clínica de los niños y niñas.

  • La atención puede requerir la intervención de uno o más profesionales según el carácter multidisciplinar del diagnóstico de los trastornos:
  • Pueden intervenir:
  • Ortofonistas.
  • Terapeutas psicomotrices.
  • Terapeutas ocupacionales.
  • Psicólogos y neuropsicólogos.
  • Psiquiatra infantil

En el Principado de Mónaco, el Centre Plati, que engloba a los Centros de Salud Centre d’Accueil Thérapeutique à Temps Partiel (CATTP), Centre de Dépistage des Troubles d’Apprentissage (CDTA) y Centre Médico-Pédagogique (CMP), con su unidad específica CDTA, puede tratar estos trastornos total o parcialmente, con la realización de pruebas previas necesarias para la elaboración de un diagnóstico en las situaciones más complejas —dificultades de aprendizaje y comorbilidades— y con reeducación adaptada.

 

Para concluir:

Preguntas frecuentes:

P: ¿A quién debo dirigirme si mi hijo/a tiene dificultades en la escuela?

  • Al médico de cabecera o al pediatra. Le derivará al profesional adecuado en función del trastorno y extenderá la receta correspondiente.
  • Al servicio de Medicina Escolar. Podrán proponerle una cita en función de si ya se ha realizado o no la evaluación previa y le derivarán al profesional adecuado —ortofonista, terapeuta ocupacional, etc.— o a un centro más especializado como el CDTA o el CMP o, en Niza, al Centre Référent des Troubles du Langage et des Apprentissages (CRTLA).

P: Mi hijo/a se ha sometido a varias evaluaciones (ortofónicas, neuropsicológicas, etc.), y requiere asistencia. ¿A quién debo dirigirme?

  • Al servicio de Medicina Escolar. Son los únicos autorizados a implementar protocolos de adaptación pedagógica cuando se determinan trastornos por déficit de atención e hiperactividad. El servicio de Medicina Escolar se pondrá en contacto con el centro en el que esté matriculado su hijo/a.