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Una dieta equilibrada para un envejecimiento sano

Personas mayores

Una dieta equilibrada para un envejecimiento sano

Redactor : Philippe MIGLIASSO - Alto ejecutivo en materia de salud - administrador del Centre de Coordination Gérontologique de Mónaco

Evolución de la esperanza de vida en los últimos 50 años

Durante los últimos 50 años, los avances médicos, sobre todo en el campo de la cardiología, nos han permitido aumentar nuestra esperanza de vida en 15 años, aunque también han tenido que ver las mejoras en las condiciones de vida y de trabajo. Ganar años de esperanza de vida es más importante aún, si cabe, cuando se asocia a la conservación de la autonomía.
La heterogeneidad en los más mayores nos lleva a tener que revisar la manera de enfocar el envejecimiento, considerado con demasiada frecuencia como una enfermedad. Si bien, el envejecimiento es un fenómeno fisiológico normal que empieza desde el momento mismo de la concepción y dura hasta el final de la vida. La edad cronológica, aun siendo un indicador importante, no puede considerarse la única base determinante en materia de salud o de asistencia social. Así pues, resulta necesario pasar de un paradigma curativo a un paradigma funcional con el que se dé prioridad a la prevención en el ámbito de la salud.
La nutrición, la actividad física, la interacción social y la adaptación al entorno son las claves para un envejecimiento cualitativo.
La literatura gerontológica muestra la considerable importancia de la nutrición en el proceso de envejecimiento, sobre todo en lo relativo a la prevención de determinadas patologías (enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad, etc.) y al agravamiento de las patologías existentes.

El Centre de Coordination Gérontologique de Mónaco al servicio de los más mayores

Los 17 años de experiencia del Centre de Coordination Gérontologique à Monaco con 3.115 personas atendidas y alrededor de 9.500 evaluaciones gerontológicas realizadas a los más mayores del Principado de Mónaco, confirman que la nutrición es clave para un envejecimiento sano.

El C.C.G.M. trabaja con personas en situación de fragilidad o pérdida de autonomía. Por tanto, su propuesta se centra principalmente en la desnutrición, detectada mayoritariamente durante las evaluaciones de la autonomía realizadas a domicilio.

El enfoque holístico del individuo constituye la base sobre la que se asienta la especialidad del Centre de Coordination Gérontologique de Mónaco. El importante papel que juega la alimentación de los más mayores implica abordarla desde los distintos prismas que conforman este enfoque global biopsicosocial y ambiental.
A diferencia de lo que se pueda llegar a pensar, las necesidades nutricionales de los más mayores no se ven mermadas, sobre todo porque los nutrientes resultan más difíciles de absorber por el organismo, como muestran en su estudio Martinet et al. 2001.

Asimismo, se puede observar una alta prevalencia de la desnutrición pasados los 70 años, siendo entre un 4 y un 10 % de la población afectada residente a domicilio, entre un 30 y un 70 % en hospitales y entre un 15 y un 38 % en E.H.P.A.D. (residencias para mayores dependientes). Estas estadísticas muestran que la desnutrición en los más mayores sí representa una patología, cuyas principales causas son la malnutrición proteico-energética vinculada a dietas demasiado restrictivas, la reducción en los aportes y el hipercatabolismo por el aumento de las necesidades nutricionales vinculadas a cualquier enfermedad.

 

Mantener una dieta regular

Las patologías agudas o crónicas, las úlceras por presión, las fracturas, los problemas bucodentales, las dificultades de deglución o el estrés pueden provocar un aumento de las necesidades energéticas del organismo. Cuando no se aumenta el aporte nutricional, el organismo recurre a sus reservas (masa muscular), por lo que se observa una pérdida de peso conducente a la sarcopenia (pérdida de masa y de fuerza), lo que repercute en el rendimiento físico, favorece la inseguridad al caminar, con las posibles caídas que ello implica, y representa un factor de fragilidad en los más mayores.

El origen psicosocial de la desnutrición tiene un impacto tan importante como el origen patológico. En este sentido, la soledad y el aislamiento social tienen mucho que ver con el déficit de aporte dietético. El estudio de FERRY et al.*, en el que se analiza la relación entre la nutrición y la soledad en personas mayores de 70 años, subraya la existencia de un riesgo de desnutrición del 21,3 % en las personas aisladas, respecto de solo entre el 4 y el 7,5 % en aquellas que no viven solas. El síndrome depresivo es, además, un factor que puede favorecer la desnutrición, pudiendo ser también la consecuencia de un estado nutricional deficiente.

Siguiendo en la misma línea, un estudio japonés** confirma que la soledad durante las comidas representa un factor de riesgo de depresión en personas mayores. Y aporta otro dato: vivir solo aumenta aún más este riesgo, más acentuado en hombres que en mujeres.

Desde un punto de vista sociológico y antropológico, la comida no es únicamente una manera de alimentarse, sino también la ritualización de la creación y el mantenimiento de los vínculos sociales, como demuestra la fuerte carga simbólica, social, cultural y/o religiosa de la comida en las representaciones humanas.

El envejecimiento del organismo predispone al ser humano a la desnutrición. La correcta comprensión de estos mecanismos y de lo que conllevan resulta indispensable a la hora de limitar su aparición y sus efectos. Su alta incidencia requiere una adaptación del comportamiento dietético, no solo de manera individual, sino también como grupo.

Aportes dietéticos consistentes, independientemente de la edad y del entorno

De manera individual, es importante mantener los aportes diarios recomendados, sobre todo de proteínas, y deshacerse de las ideas preconcebidas de que, cuando envejecemos, el organismo tiene menos necesidades que durante la edad adulta joven. La dieta mediterránea predominante en nuestra región proporciona aportes nutricionales óptimos.
Como grupo, la dieta debe ser el centro de atención de los profesionales que trabajen con personas mayores que estén perdiendo su autonomía, de sus médicos de cabecera, gerontólogos, enfermeros, psicólogos y asistentes, y de todos aquellos que participen en el programa de asistencia desde un punto de vista sanitario.

La nutrición: vínculo entre la alimentación y la vida social

El interés por el estado nutricional de una persona no se limita sólo a la composición de su plato. El estado de ánimo y la capacidad de interacción social de una persona son también factores de alerta que requieren especial atención.
Abordar el papel fundamental de las necesidades nutricionales de los más mayores para dejar a un lado las ideas preconcebidas y animarles a comer siempre en compañía pueden ser medios eficaces para mantener un<strong> correcto estado nutricional, beneficioso para su autonomía.

 

* Estudio SOLINUT analyse de l'interaction nutrition-solitude chez les personnes âgées de plus de 70 ans
M. Ferry, B. Sidobre, +1 author P. Barberger-Gateau Published 2005 Political Science Age and Nutrition
 ** Tani Y., Sasaki Y., Haseda M. et col. (2015) Eating alone and depression in older men and women by cohabitation status : The JAGES longitudinal survey, Age and Ageing ; 44: 1019-1026