actus MonacoSanté
Noticias
Volver
El impacto de la COVID-19 sobre la salud mental

Campañas de sensibilización

El impacto de la COVID-19 sobre la salud mental

 

¿Qué consecuencias tiene la COVID-19 sobre la población?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de casos de depresión y ansiedad en el mundo ha aumentado drásticamente tras la pandemia de la COVID-19. El seguimiento en materia de salud mental es, ahora más que nunca, un reto de salud pública mayor.

En este sentido, durante la pandemia, se observó un aumento considerable del nivel de estrés entre la población. En los diferentes estudios analizados por la OMS, las restricciones sanitarias, el aislamiento social, el miedo a infectarse por el virus, el duelo por la muerte de algún ser querido y las dificultades económicas constituían factores de estrés cuyo resultado era la ansiedad y la depresión. En determinadas categorías socioprofesionales especialmente expuestas durante la pandemia, el agotamiento también constituía un factor de riesgo recurrente.

La ansiedad es un sentimiento desagradable que combina síntomas físicos (taquicardia, dificultad para respirar, transpiración, temblores, mareos, sudoración de las manos, crispación, tensión muscular, etc.) y pensamientos angustiosos (preocupaciones, cavilaciones, obsesiones, dudas, miedos, etc.). Un estado de ansiedad prolongado puede llevar poco a poco a un síndrome depresivo.

Los jóvenes: la categoría de población más afectada

El tiempo de pandemia ha afectado especialmente a la salud mental de los más jóvenes. Los episodios depresivos mayores se han convertido, por tanto, en problemas recurrentes en los adolescentes. Han dado lugar a un amplio espectro de síntomas y trastornos psicoafectivos, y también a alteraciones en la adaptación social. En este rango de edad, las consecuencias de un episodio depresivo grave suelen ser el fracaso escolar, el deterioro de las relaciones sociales, los comportamientos de riesgo, los conflictos con los padres y madres o el personal jerárquico, así como el abuso de sustancias. En este contexto, el papel del personal sanitario escolar es clave a la hora de detectar estados depresivos.

¿Cómo actuar en caso de depresión?

Los principales síntomas de la depresión son: dificultad para levantarse, ir al trabajo o a la escuela; trastornos del sueño, con episodios de insomnio o hipersomnia (sueño excesivo); pérdida de apetito; variaciones en el peso; sensación de cansancio que no desaparece; pérdida de interés por las actividades antes placenteras; aislamiento social, saliendo menos y sin ganas de ver a nadie; tristeza permanente; pérdida de confianza en sí mismo/a o dificultad para concentrarse. Estos síntomas pueden variar mucho de una persona a otra.

De sospechar que existe depresión, se recomienda consultar con un psicólogo o psiquiatra para implementar el debido seguimiento. En el tratamiento del síndrome depresivo se suele recurrir a medicamentos antidepresivos, asociados a psicoterapia cognitivo-conductual. La educación psicológica ayuda a salir de la depresión, ya que fomenta, por ejemplo, un estilo de vida saludable, permite mejorar las habilidades sociales y orienta a los pacientes hacia el apoyo social.

La importancia de detectar los primeros síntomas de la depresión

Es importante disipar los tabúes, aún muy presentes entre la población en lo que a la salud mental se refiere, ya que el tratamiento precoz es fundamental para el bienestar a largo plazo, sobre todo entre los adolescentes. Estas medidas pueden evitar muertes prematuras, puesto que una depresión no detectada ni atendida puede llevar, por desgracia, al suicidio, que representa la principal causa de muerte entre menores de 25 años.